Argentina 29-07-2010

 

 

Ciudad de Buenos Aires - El Obelisco

 
     

 

Ciudad de Buenos Aires - Fue construido en 1936 para conmemorar los cuatrocientos años de la primera instalación española en el Río de la Plata en 1536, cuando arribó Pedro de Mendoza y la denominó Santa María del Buen Aire. Además, conmemora la segunda fundación de la ciudad en 1580 por la expedición comandada por Juan de Garay, la designación de la ciudad de Buenos Aires como Capital Federal en 1880 durante la presidencia de Nicolás Avellaneda, y la primera vez que se izó aquí la bandera nacional celeste y blanca creada por Manuel Belgrano. No cabe duda de que el centro neurálgico de la avenida Corrientes es cuando se cruza con la 9 de julio: allí está el Obelisco que fue diseñado por el arquitecto Alberto Prebisch. Tiene aproximadamente 67 metros de alto y en la cima posee un pararrayos. Su exterior está revestido de piedra calcárea y en su interior posee una estructura totalmente hueca de hormigón, donde se encuentra una escalera recta de hierro con doscientos dos escalones que llega hasta la punta, donde se puede observar una vista panorámica espléndida de la ciudad por medio de cuatro ventanas con cortina metálica. El obelisco internamente posee siete descansos en forma cuadrangular con una abertura en su interior para colocar un ascensor. Según enuncia en una de sus caras, se levanta en el punto donde la bandera celeste y blanca creada por Manuel Belgrano fue izada por primera vez en Buenos Aires, sobre la torre de una iglesia de San Nicolás de Barí, fundada en 1793. Esta torre fue demolida conjuntamente con el templo entre 1931 y 1936, cuando se efectuaba la apertura de la Av. 9 de Julio y se ensanchaba la Av. Corrientes, en la zona donde ambas se cortaban perpendicularmente. Tres años luego de su erección, el Concejo Deliberante, en una sesión que se resolvió en 23 votos contra 3, decidió derribarlo. Sin embargo, el Obelisco sigue en pie, a pesar de las decisiones municipales y otras inclemencias. Está ubicado en la intersección de la Av. 9 de Julio y la Av. Corrientes. (Estaciones de Subte más cercanas: C. Pellegrini - Línea A, Diagonal Norte - Línea C, 9 de Julio - Línea D)

Ciudad de Buenos Aires - Avenida 9 de Julio Una de las arterias más anchas del mundo, con una extensión de ciento cuarenta metros, que lleva como nombre la fecha de la independencia Argentina en 1816. Se extiende a lo largo de más de veinticinco cuadras y se conforma por el centro, denominado Av. 9 de Julio, y paralela a ésta a ambos costados se ubican, custodiándola, las Avenidas Carlos Pellegrini y Cerrito. A fines de siglo XIX y principio del XX la ciudad, que atravesaba un momento próspero, demuele las manzanas que formaban parte de lo que es la actual y pintoresca avenida. El obelisco separaba claramente la zona norte y sur de la avenida, que se extiende a lo largo de dichas zonas, y en ella se pueden observar árboles vistosos como el palo borracho y el Jacaranda, además de otras especies. La importante arteria, transitada por miles de personas durante el día y la noche, une las estaciones ferroviarias de Retiro y Constitución, al sur desemboca en la Autopista 25 de Mayo y Autopista 9 de Julio, al norte en la Autopista Arturo Illia que conecta luego con la Av. Leopoldo Lugones, y es recorrida por debajo por la línea de subterráneos C.
Ciudad de Buenos Aires - Plaza Lavalle Esta espléndida plaza, llena de verde con árboles añosos, esta formada por tres manzanas ricas en historia y delimitada por las calles Libertad, Lavalle, Talcahuano y Av.Córdoba. En sus comienzos, en 1827, se había instalado un jardín público llamado parque Argentino o Vauxhall, pero la existencia de un arroyo impedía su utilización por las inundaciones. En 1857 se la denomina Plaza del Parque y se desarrolla la zona, logrando suprimir el arroyo que causaba las inundaciones. Las calles son empedradas y se mejoran los trazos urbanísticos, comenzando la zona a cobrar cierto auge, instalándose importantes casonas. Finalmente la Plaza Lavalle, como se la denomina desde 1878, se establecería para siempre en esta zona, con la construcción del Teatro Colón (1908), el Palacio de Justicia o Tribunales (1910), y la demolición del Palacio Miró (1868) en 1937, que permitió anexar con su parque la tercer manzana a esta plaza, que poseía solo dos hasta ese momento.
Ciudad de Buenos Aires - Teatro Colón Este teatro, que se encuentra frente a la Plaza Lavalle en la manzana de las calles Tucumán, Cerrito, Viamonte y Libertad, es considerado uno de los más importantes del mundo, y se lo compara por sus cualidades acústicas, artísticas y ornamentales con la Scala de Milán. En él se ofrecen funciones de ópera, ballet y música clásica. Fue inaugurado el 25 de mayo de 1908 con la representación de la ópera Aída de Giuseppe Verdi, la misma con la que se había inaugurado el anterior Teatro Colón en 1857 ubicado en el barrio Monserrat, reemplazando al Viejo Coliseo que a partir de 1888 se convertía en la casa central del Banco de la Nación Argentina. El nuevo teatro lírico, ubicado donde se hallaba la estación del ferrocarril del Oeste que fue trasladada a la Estación Once, fue construido en tres etapas: la primera estuvo a cargo del arquitecto italiano Francisco Tamburini; lo continuó el arquitecto Victor Meano, seguidor de los lineamientos del primero; y lo finalizó el arquitecto belga Julio Dormal que le dio un estilo afrancesado a su decoración. La sala principal en forma de herradura, como la Opera de Paris y de Viena, posee veintidós filas de plateas y siete niveles: tres para palcos, cazuela, tertulia, galería y paraíso; de esta sala pende la araña de bronce bruñido originaria de Francia con sus siete metros de diámetro y sus setecientas lámparas eléctricas aproximadamente. Por la espectacular escalera principal de mármol se accede al foyer que conduce hacia las plateas altas y a los palcos bajos. En el primer piso se ubica las Galería de los Bustos; sobre una cornisa laminada en oro se encuentran inmortalizados Verdi, Beethoven, Wagner, Gounod, Mozart y Bizet. El Salón Dorado se utiliza especialmente para conciertos, conferencias y exhibiciones, y está amoblado con objetos de sumo lujo con altos espejos y muebles franceses. El Salón Blanco, con su estilo puro del renacimiento francés, se utiliza como antepalco para las autoridades de la Nación en ocasión de las veladas de gala.
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